Ian David Figueroa Higuera
Cuando llegué a Constituyentes entendí que muchas de las cosas que me preocupaban no eran problemas aislados ni tenían por qué enfrentarse en soledad. Encontré una red de personas que, desde distintos territorios, historias y causas, compartíamos una inquietud: la necesidad de cambiar las reglas y las formas en las que se toman las decisiones que afectan nuestra vida.
Para mí, Constituyentes ha sido un espacio para aprender, cuestionar y, sobre todo, para construir con otras personas. Me ha permitido mirar mi propio trabajo en Sonora desde una perspectiva más amplia y entender que la participación ciudadana no ocurre solamente en las instituciones; también ocurre cuando las personas se organizan, ponen sus experiencias sobre la mesa y encuentran formas de convertirlas en propuestas.
En estos años he aprendido que hacer incidencia no significa tener todas las respuestas. Significa saber escuchar, generar acuerdos y construir colectivamente. También he aprendido que nuestras diferencias no tienen que dividirnos: pueden ser precisamente lo que hace más fuerte a una red.
Constituyentes me ha dado comunidad, herramientas y nuevas preguntas. Pero, sobre todo, me ha recordado algo que considero fundamental: si queremos cambiar las reglas del juego, primero tenemos que atrevernos a participar en cómo se construyen.
Por eso sigo siendo parte de esta Red. Porque creo en la posibilidad de construir una democracia más abierta, más participativa y más cercana a las personas, y porque creo que los cambios que realmente perduran difícilmente se construyen en solitario.
Constituyentes, para mí, es eso: aprender a transformar la inconformidad en organización y la organización en posibilidad de cambio.







